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Miranda
Humillados y ofendidosLos sindicatos firman despidos, y ¿defienden pensiones? ¿Las pensiones de quién? Más de treinta mujeres perdieron sus empleos en Manufacturas Orive. El despido de las trabajadoras se sustentó en una estrategia de intimidación y engaño. Con la colaboración de los sindicatos, se hundió a 32 mujeres con un único fin: aprovechar la coyuntura de crisis, recortar las indemnizaciones que correspondían, y pisotear sus derechos. Todavía nos preguntamos cómo pudo consentirse algo así. Mujeres en los cincuenta años, con más de treinta en la empresa, se ven en la calle, como si no hubiesen trabajado en su vida, y sin la esperanza de una pensión digna. ¿Cómo pudieron estar tan solas? Los políticos las abandonaron a su suerte, y los sindicatos las traicionaron. No participaron en sus manifestaciones, ni se presentaron a ninguno de los paros de protesta frente a la empresa. Las propias trabajadoras tuvieron que confeccionar sus pancartas, y escribir a mano sus pasquines y carteles. Ni siquiera un altavoz aupó su voz en la plaza del Ayuntamiento. Sin embargo, los ciudadanos aplaudieron lo que era una verdad a gritos. Los sindicatos urdieron encerronas a sus comités de empresa para que aceptaran las posiciones de la patronal.Amedrentaron a las obreras con la pérdida de su empleo, con el fin de obtener el voto del miedo, y conseguir la flexibilidad. Pidieron discreción, y evitaron la publicidad de sus actuaciones.Y todo, para, en definitiva, negociar los despidos en lugar de defender los puestos de trabajo. “¿A qué vienes, a tocarme los huevos?”. La negociación fue una imposición.“¿A qué vienes, a tocarme los huevos?”. Un representante sindical no puede responder con semejante frase, cuando se le advierte que no estamos ante una negociación, sino ante una imposición.Hay que ser muy miserable para humillar a una mujer con una violencia verbal tan extrema, simplemente por expresar su opinión. Carece de lo que presume quien se equivoca así ante una trabajadora que teme por su trabajo. Nos destapa la verdadera cara del problema: la desigualdad, el oprobio, la discriminación, el desprecio.“¿A qué vienes, a tocarme los huevos?”. No, a cortártelos. Hubiese sido la respuesta. Pero no es el estilo. Desde las más primitivas civilizaciones, una sociedad que permitía que sus mujeres fueran humilladas y ofendidas, era una sociedad sin identidad, vencida. Simplemente, era destruida. Orive celebra desfiles de moda en Moscú, mientras sus antiguas obreras desfilan ante las oficinas del paro. Pregunten: ¿cuál es la verdadera situación económica de la empresa? Como apunte, diremos que Orive es un grupo de empresas en expansión, a nivel internacional. La diversificación de sus inversiones, les permite el trasvase de capital de unas empresas a otras. ¿Sabían los sindicatos, cuál es la auténtica dimensión de negocio de este grupo? ¿Investigaron a conciencia su sistema productivo? ¿Conocían los engranajes por los que esta maquinaria se mueve? Tendremos tiempo para la evidencia. De momento, se hace muy difícil creer que los sindicatos hicieran bien su trabajo. Suponer que no lo han hecho, es un escándalo. Luis M.
Le parece bien el ahorro que Ayuntamiento acometeá en las proximas fiestas de Nuestra Señora de Altamira?
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