Siete Semanal
Última actualización
2-2-2012
Miranda

Pequeños diablos

Subiéndose por las paredes desde su infelicidad dorada. Pequeños rufianes, tan inocentes como bellos, sin saber qué hacer con su rutina añorada, la que no tienen ni les tranquiliza, fruto del despropósito de quererles más de lo adecuado hasta enloquecerles de ansiedad.

Niños de nuestras entretelas y desasosiegos, regalos de nuestros amores y pulsiones desatadas, sacos de nuestras risas y frustraciones, a la par y sin descanso, hasta convertirles en centro de nuestras malquerencias, a su pesar y en nuestra inconsciencia.

Querubines modernos, insufribles maleducados, tan monos como inaguantables, chillando, pataleando, insultando, imitando, haciendo gracietas que incomodan y revientan, hasta convertirles en muchachitos repelentes, con su carga de cariños y mimos, de los abuelos, los papás, y la parentela toda, como si cada uno fuera a ser el último niño sobre la tierra, justo hasta lograr que nuestros más queridísimos infantes no se aguanten ni a sí mismos. Y así rodeados de todo cuanto les pudiera beneficiar, tan acomodados en su egoísmo innato como frágiles en su incapacidad para crecer, madurar, adaptarse, ser felices.

Porque, al cabo, los niños de hoy,muchos, demasiados, al fin, sólo nos muestran su desequilibrio emocional, se dependencia anímica, su escasa fortaleza para superar el menor obstáculo, tras unas vidas tan cortas como inanes, allanadas de cuanto les pueda sobresaltar o inquietar, interesar o atraer, para ser capaces de ir superando cuanto se les cruce en el camino, con naturalidad y determinación, infantiles y briosas, como si fuera posible lograr lo difícil, como si fuera atractivo encarar cuanto se ponga cuesta arriba.

Pero parece que no, que no está de moda luchar por la vida, junto a tu hijo, tu hija, tu pequeño, tu pequeña, como si sólo fuera admisible la huida estridente de cuanto suponga madurar y aguantar, resistir y superar, al cabo, para sentirse bien, para no depender de la histeria cada vez que el camino se vea entorpecido, aunque nos juguemos la satisfacción de sentirnos fuertes, a cambio de ofrecer a gritos debilidad y pánico, como hacen los niños cuando gritan y patalean, subiéndose por las paredes de sus jaulas de oro, pobres jilgueros, atrofiadas sus pequeñas alitas de tanto no dejarlas que echen el vuelo.

Tiempos modernos para los pequeños diablos que no son culpables y, sin embargo, sufren tanto molestando a diestro y siniestro.

Antonio García Gómez

Cursos
cursos

¿Le parece buena idea separar los servicios del Ayuntamiento en varios puntos de la ciudad para abaratar costes?
(Si) (No)

quiero dar mi opinión


7Hemeroteca ¡¡ NUEVO!!



Buscar una dirección:
ej.: calle La Charca, 1, Miranda de Ebro, España
aries Aries tauro Tauro geminis Géminis
cancer Cáncer leo Leo virgo Virgo
libra Libra escorpio Escorpio sagitario Sagitario
capricornio Capricornio acuario Acuario piscis Piscis


publicidad
Copyright 1 Coma Dos Miranda S.L. - Calle La Charca, nº1 bajo - 09200 Miranda de Ebro - Tel.:947330021 - Fax.:947331970
Depósito Legal: BU-278-2006

Resolución mímina : 1024 x 768 recomendada: 1280 x 1024 - Optimizado para: Firefox v2.0.04 e Internet Explorer v6.0.29